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El régimen especial del criterio de caja en el IVA (RECC)

          El tan demandado sistema de caja en el IVA se ha implantado en nuestra normativa tributaria, con efectos desde el 1 de enero de 2014, a través del artículo 23 de la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización introduciendo el Régimen especial del criterio de caja en el Capítulo X del Título IX de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido (art. 163 decies y sig.)

            Tiene carácter voluntario (es opcional y no obligatorio ), ya que hay que optar para su aplicación en el mes de diciembre anterior al ejercicio que queramos ejercerlo o bien, para los que comiencen en su actividad empresarial o profesional, en el momento del alta a través, en ambos casos, del Modelo 036. La opción se entiende prorrogada salvo renuncia la cual, tendrá una validez de 3 años.

            Supone para quien lo solicite que el impuesto se devenga en el momento del cobro total o parcial del precio y que el derecho a la deducción de las cuotas soportadas nace en el momento del pago total o parcial (es por tanto un CRITERIO DE CAJA DOBLE ). Y es aquí, donde nace una de las críticas que ya antes de su entrada en vigor ha recibido este régimen especial pues supone un retraso en el derecho a la deducción del IVA soportado por parte de los clientes de obligados tributarios acogidos al criterio de caja. Cabe pensar si alguno preferirá cambiar la adquisición de bienes o servicios a quien no esté acogido al criterio de caja para poder deducir el IVA sin necesidad de haber efectuado pago alguno.   

            Las limitaciones por volumen de operaciones –umbral cuantitativo- en el ejercicio anterior, 2.000.000 €, y de cobros en efectivo a un mismo destinatario, 100.000 € delimitan la exclusión de este régimen especial.  No se entiende muy bien en el segundo caso pues, ya de por sí la limitación de pagos en efectivo a 2.500 € conllevaría realizar unas cuarenta operaciones en el ejercicio para rebasar los citados 100.000 € lo cual, se antoja poco probable pero posible.

            Optar por el RECC determina su aplicación para todas sus operaciones excepto:

- Las acogidas a los regímenes especiales: agricultura, ganadería y pesca; recargo de equivalencia; oro de inversión; servicios por vía electrónica y grupo de entidades.

- Las entregas de bienes exentas (exportaciones de bienes, entregas de bienes destinadas a otra Estado miembro, zonas francas, depósitos francos, regímenes aduaneros y fiscales)

- Las adquisiciones intracomunitarias de bienes.

- Las que sea de aplicación la inversión el sujeto pasivo.

- Las importaciones y operaciones asimiladas a las mismas.

- El autoconsumo de bienes y las operaciones asimiladas a las prestaciones de servicios.    

             Devengo del impuesto: en el momento del cobro total o parcial del precio o bien, el 31 de diciembre del año inmediato posterior al que se realice al operación si el cobro no se ha producido.

            Los sujetos pasivos acogidos al régimen practicaran la deducción de las cuotas soportadas con las siguientes particularidades: bien en el momento del pago total o parcial del precio por los importes satisfechos o bien el 31 de diciembre del año inmediato posterior a aquel en que se haya realizado la operación si el pago no se ha producido.

          Modificación de bases imponibles del artículo 80.Cuatro LIVA: la modificación de la base imponible por créditos incobrables efectuada por sujetos pasivos que no se encuentren acogidos al RECC, determinará el nacimiento del derecho a la deducción de las cuotas soportadas por el sujeto pasivo deudor acogido a dicho régimen especial correspondientes a las operaciones modificadas y que estuvieran aún pendientes de deducción.

            Efectos del auto de declaración de concurso: la declaración de concurso del sujeto pasivo acogido al RECC o del sujeto pasivo destinatario de sus operaciones determinará, en la fecha del auto de declaración de concurso, el devengo de las cuotas repercutidas y la deducción de las cuotas soportadas respecto de las operaciones a las que haya sido de aplicación este régimen, que estuvieran aún pendientes de devengo o deducción. 

            CONCLUSIÓN: habrá que analizar caso por caso si resulta interesante optar por el RECC para aquellos que habitualmente adquieren bienes y servicios a crédito o que normalmente tengan un IVA devengado inferior al IVA soportado.