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Entrevista a Juez Don Miguel Ángel Torres

Miguel Ángel Torres Segura: Afortunadamente, la gente, ya se ha olvidado de mi”.

   Es una de las pocas entrevistas que ha concedido en su corta pero intensa trayectoria como Magistrado-Juez. Metódico, inteligente, introvertido. Intenta pasar desapercibido pero su trabajo ha hecho que ocupe una gran notoriedad. Su nombre saltó a los medios de comunicación en marzo de 2005 con el caso Ballena Blanca, la mayor operación policial contra el blanqueo de dinero realizada hasta el momento en España,  la instrucción del caso Malaya, la macro investigación  contra la corrupción urbanística de Marbella, la apertura de Diligencias Previas contra Francisco Javier de Urquía, Juez titular del Juzgado de Instrucción nº 2 de Marbella, el juicio contra el Arzobispo de Granada, son algunos de los asuntos en los que ha intervenido. Casi cuarenta años intensos le contemplan. En la actualidad ocupa la titularidad del Juzgado de lo Penal nº 5 de Granada.

 Miguel Ángel es granadino, realizó sus estudios de Derecho en nuestra Facultad; pertenece a la promoción 1989-94. Allí descubrió su pasión por la Judicatura y preparó las oposiciones con Don Luís Hernández Ruiz. Una vez aprobadas realizó sus prácticas en Motril, siendo su primer destino Santa Fe: “Allí aprendí muchísimo, el recuerdo mas grato que tengo es el trato con la gente y con los profesionales, eso no se aprende en ningún manual. Fue como salir del mundo ideal al mundo real; allí descubrí que la realidad es mucho más interesante que el mundo teórico, a pesar de los malos momentos que la vida depara.

  El trabajo en el Juzgado de Marbella.

LG. Concluyes tu etapa en Santa Fe y te destinan a Marbella, ¿Uno de los momentos más interesantes de tu carrera?

Bueno, para mi lo principal era el trabajo que estaba desarrollando. No prestaba atención a los medios de comunicación ni a la calle; yo estaba concentrado en la investigación, el resto no importaba.

LG ¿Cómo viviste esa época de intenso trabajo y de gran protagonismo mediático?

No muy bien, por desgracia tuve que dejar de salir porque llamaba demasiado la atención; no me gusta que la gente esté pendiente de mí; eso me obligó a quedarme en casa.

      LG ¿Llega a afectar esa presión?

Es algo que te marca para toda la vida; hasta la forma de trabajar que teníamos en el Juzgado; estábamos aislados, en dos oficinas laterales donde solo se tramitaba este asunto, con bastantes medidas de seguridad. Era todo muy diferente.

      Detecto en sus ojos dolor al recordar aquellos momentos que en verdad debieron ser muy duros. Afortunadamente se traslada a Granada pero su ansiado anonimato no llega, aún perdura el protagonismo: “Los tres primeros meses siempre me paraba alguien por la calle, pero, afortunadamente, la gente ya se ha olvidado de mí; a mí me gusta pasar desapercibido.

LG. Pero no haces nada mas que tomar posesión en Granada y te llega el juicio contra el Arzobispo de Granada y nuevamente el protagonismo mediático.

Tuve muy mala suerte, yo no quería, yo ansiaba la tranquilidad y para mi aquello fue volver a una no deseada notoriedad; lo que realmente deseo es ser un ciudadano más.

  La situación de la Justicia

       La conversación toma otros derroteros, Miguel Ángel se serena y se sincera, conoce muy bien la marcha de la Justicia y plantea sus opiniones sin ningún tipo de rubor, es contundente y llama la atención la claridad de sus ideas. Le comenté las 270.000 sentencias pendientes de ejecutar en el orden penal en España, él me argumenta que se ha puesto de moda el orden penal a raíz de un asunto muy particular, refiriéndose al asesinato de la pequeña Mari Luz: “ La Justicia no está tan mal, si bien hay que reconocer que el sistema hay que cambiarlo, la Justicia tiene sus problemas que no son nuevos; tenemos una ley de enjuiciamiento del siglo XIX y la inversión en la Administración de Justicia es escasa. Una sociedad avanzada debe invertir en educación y en su Administración de Justicia, son dos pilares fundamentales del Estado”.

       LG. ¿Cómo definirías la situación del Consejo General del Poder Judicial?

    Es un tema bastante complejo. De una parte, no me parece oportuno que el Consejo General del Poder Judicial, el órgano de Gobierno de los Jueces, sea elegido por los propios jueces que al fin y a la postre es un grupo profesional, un grupo de funcionarios al servicio del Estado; pero de otra parte, tampoco se entiende como un Poder del Estado, el Ejecutivo, deba de elegir a los representantes de otro, el Judicial; el dilema tiene difícil solución.

 LG ¿Te preocupa las competencias asumidas por las Comunidades Autónomas en Administración de Justicia?

     Sí, bastante, sobre todo es preocupante que el Estado no haya ejercido eficazmente una labor de coordinación en estas competencias. Es alarmante es la falta de equivalencia y equilibrio entre unas Comunidades Autónomas y otras; esto está creando desigualdades en la remuneración de funcionarios, en la dotación presupuestaria, etc. Esto puede acarrear una justicia de primera y otra de segunda, según de que Comunidad Autónoma hablemos.

 LG ¿Cómo valoras los medios de nuestra Administración de Justicia?

  Ya lo comentaba anteriormente, bastante obsoletos, la descoordinación por ejemplo para citar a la gente para los juicios es desesperante, a veces no sabemos ni en que cárcel se encuentra el procesado para poder notificarle la fecha del Juicio.

  Lo único que tengo claro es que tanto los Jueces, como los secretarios y en general todos los funcionarios, a pesar de la idea que tiene la sociedad, trabajan mucho más de lo que parece; los medios humanos son buenos aunque escasos. 

   Lo que la gente no entiende, son la dilaciones judiciales, las demoras, en definitiva, la falta de eficacia y eso tiene una sola solución, más medios técnicos y humanos.

LG. Juez Torres ¿eres de los que se llevan trabajo a casa?

    Si, siempre, todos los días traigo y llevo expedientes, a pesar que mi mujer cada vez lo lleva peor. Yo trabajo, además de las mañanas, prácticamente todas las tardes; es la única manera de llevar el Juzgado al día.   

      LG. Para finalizar; ¿Eres feliz?

    Más feliz que en Marbella sin duda. Si puedo en el futuro me gustaría dedicarme a lo civil que es la rama del derecho que más me apasiona. En definitiva, soy feliz porque me gusta lo que hago.

  Continuamos la charla que se hace fácil, distendida y amena. Mientras nos despedimos, pienso que a Miguel Ángel Torres le espera un brillante futuro, aunque para su desgracia, su notoriedad le va a negar el ansiado anonimato que busca.

  Es difícil trasmitir al lector las sensaciones que afloran en una charla amistosa, conversar con Miguel Ángel ha sido, sin duda,  un auténtico aprendizaje intelectual.