La anotación mercantil de DEUDOR FALLIDO

            El concepto legal de deudor fallido, viene regulado en los art. 61 a 63 del Reglamento General de Recaudación (Real Decreto 939/2005, de 29 de Julio), en los cuales se establece que “se considerarán fallidos aquellos obligados al pago respecto de los cuales se ignore la existencia de bienes o derechos embargables o realizables para el cobro del débito” (art. 61.1 del referido R.D.), pudiendo referirse a una insolvencia total o parcial. En pocas palabras, lo que tiene regulado la Administración es un procedimiento a través del cual se declara la imposibilidad de cobrar deudas. 

            No obstante, hay que distinguir lo que es incobrable de lo que es fallido. Incobrable se refiere a los créditos y esa declaración de incobrable sólo será posible si, una vez declarados fallidos los obligados al pago (ya sea deudor principal, ya sea deudor solidario), no existen responsables subsidiarios o estos también resultan fallidos. Y, frente a todo ello, el concepto de fallido se aplica a los obligados al pago, ya sea deudor principal, solidario o subsidiario.

            Una vez que la administración ha declarado incobrable un crédito (seguida vía de apremio, obviamente), procede a dar de baja esa crédito en la cuantía en la que se ha declarado incobrable, sin perjuicio de que se pueda perseguir al deudor (o deudores) y, en caso de solvencia sobrevenida, se puedan reanudar los procedimientos de apremio.

            Pero, lo más importante y destacado, es el elemento de publicidad mercantil que contiene el art. 62.3 del referido R.D.: “La declaración de fallido correspondiente a personas o entidades inscritas en el Registro Mercantil será anotada en este en virtud de mandamiento expedido por el órgano de recaudación competente. Con posterioridad a la anotación el registro comunicará a dicho órgano de recaudación cualquier acto relativo a dichas personas o entidades que se presente a inscripción o anotación”. Dicha inscripción aparecerá publicada en el Boletín Oficial del Registro Mercantil.

En pocas palabras; la declaración, e inscripción, de deudor fallido de una entidad inscrita en el Registro Mercantil, es un elemento de publicidad que realiza la propia administración comunicando la falta de bienes de entidades inscritas. 

A nivel profesional, la inscripción puede sernos muy útil, ya que puede fundamentar, en caso de una demanda en reclamación de cantidad,  la solicitud de medidas cautelares (puede servirnos para acreditar el “Periculum in Mora”); puede fundamentar la solicitud de responsabilidad de los administradores de una sociedad por deudas sociales (art. 363 del la Ley de Sociedades de Capital –R.D.L. 1/2010, de 2 de Julio); puede servir para acreditar la insolvencia de una empresa en una demanda de solicitud de concurso (art. 2 de la Ley Concursal); y, sobre todo, puede sernos útil para derivar responsabilidades del deudor principal hacia el deudor subsidiario.