Cambio de ascensor en una Comunidad de Vecinos

                La verdad, no conozco a nadie que, viviendo en una Comunidad de Propietarios (mejor la llamamos Comunidad de Vecinos), más pronto o más tarde no se haya enfadado en serio (no voy a utilizar la palabra cabreado, que sería la correcta) por sus relaciones con la Presidencia o con sus convecinos de edificio.

            Tenemos mucha facilidad para decir que somos personas amables, que tenemos sentido común, que somos sociables, que somos tolerantes, etc. Pero, cuidado con tocar lo que es mío; cuidado con pisar el césped de mi jardín; cuidado con acercarte mucho a mi escalera; no te apoyes en el rellano, que se ensucia la pared; etc. 

            Y ya no decimos nada, cuando se trata de contribuir a los gastos del edificio; esto no lo pago, porque a mí no me sirve; esto no lo pago, porque es para favorecer a tal vecino que, por cierto, me cae mal; etc. ¿Cuántos pleitos se han ventilado por esta cuestiones? Una reciente Sentencia del Tribunal Supremo (38/2014), del 10 de Febrero del 2014, viene a poner un poco de sentido común al tema.

            La cuestión planteada, en el juicio, se refiere a los gastos que tiene que asumir una comunidad de vecinos respecto a un cambio de ascensor. Las normas de esa comunidad establecen que los gastos de conservación y reparación de los ascensores deben ser sufragados por los propietarios de las viviendas y por los locales comerciales si tiene abierta puerta de acceso a los ascensores. Pero nada prevén del tema de cambio de ascensor.

            Cuando la comunidad se embarca en un proyecto de cambio de ascensor, se toma un acuerdo por el cual todos vecinos, locales comerciales y vecinos, deben asumir el coste de la sustitución. Pero, un vecino de un local comercial, levanta la mano y protesta; si no tengo acceso al ascensor y tampoco contribuyo con los costes de conservación y reparación, tampoco debe contribuir con el coste de la sustitución. La comunidad no atiende a sus reclamaciones e insiste en el tema de que es su deber pagar.

            El planteamiento jurídico es el siguiente: las normas de comunidad sólo regulan los gatos de conservación y de reparación. La actuación a realizar consiste en una sustitución de un ascensor, que no está previsto en las normas de la comunidad. La comunidad entiende que al no estar regulado y siendo un elemento común, deben contribuir todos los copropietarios. El vecino afectado, dueño de un local comercial entiende que al no estar regulado, no se le debe exigir el importe.

            La sentencia de primera instancia y de la Audiencia Provincial, desestiman la demanda e imponen las costas; entienden que, aunque no haga uso el dueño del local comercial del ascensor, al no estar expresamente excluido de los gastos de sustitución, debe hacérsele contribuir al cambio del mismo.

            La Sentencia de Tribunal Supremo casa y anula loa dos anteriores. La Sala manifiesta: «Reiteramos como doctrina jurisprudencial que las exenciones genéricas de gastos que afectan a los locales contenidas en las cláusulas estatutarias, con apoyo en el no uso del servicio, comprenden tanto los gastos ordinarios como los extraordinarios.»  Es decir, aplicamos el sentido común. Si alguien no tiene uso de un elemento de la comunidad y además no paga por su mantenimiento, ¿por qué va a pagar su sustitución? 

            Como decíamos al principio; las relaciones de vecindad se rigen por cuestiones personales, cuando lo que debería de existir es un poco de sentido común.

 Lea la sentencia completa http://www.poderjudicial.es/search/doAction?action=contentpdf&databasematch=TS&reference=6958972&links=&optimize=20140214&publicinterface=true