Estado de las Autonomías, Estado Federal, Estado independiente

            Este es un tema polémico, por excelencia. No obstante, voy a intentar introducir elementos de reflexión para poder clarificar posturas.

          Si intentamos analizar el problema desde la perspectiva de la pasión, sólo nos llevaremos acaloramientos y discusiones sin fin basadas en hechos históricos, más o menos relevantes, batalladas pasadas, conflictos no superados, corsés inamovibles, etc. Por el contrario, si somos capaces de intentar un debata sosegado, fruto del entendimiento y de un planteamiento de base, podemos alcanzar ciertos puntos de vista comunes que nos permitan un solución armónica.

Para mí, aún a riego de que alguien indique que estoy mezclando religión con política y derecho, diré que entiendo que el primer problema que hay que intentar resolver, es conocer qué hace el hombre en el Mundo. 

Si a un empresario de éxito le pedimos que nos diga cómo ha organizado su empresa para alcanzar el éxito, seguramente nos dirá que con mucho esfuerzo ha buscado buenos proveedores, ha desarrollado canales de comunicación, utiliza la última tecnología, tiene buenos comerciales, ha estudiado las necesidades del mercado, etc. Evidentemente hay excepciones y habrá a quien el éxito le llegue con sorpresa, pero son las menores. Y, lo que sí tiene claro el empresario, es que sabe de dónde viene y a dónde va; es decir, el empresario tiene una idea y sabe desarrollarla. 

Por lo tanto, para mí, la cuestión política parte de poder respondernos a la pregunta de qué hace el hombre en el Mundo, ya que si queremos gestionar los intereses del hombre en el mundo (hacer política), lo primero que debemos resolver es qué es lo que necesita el ser humano. Y, para mí, este problema lo resuelve sólo la Filosofía más clásica al indicar que el ser humano ha venido a aprender, a mejorar. 

Con esta idea como base de todo planteamiento político, la estructura, no sólo de un país, sino del Mundo entero, debería estar presidida por la idea de favorecer el desarrollo de la personalidad, ayudarle a mejorar, a aprender, etc. De tal modo y forma, que es completamente igual si tenemos un Estado Federal o un Estado Autonómico; lo importante, es que el gobierno, las políticas que desarrolle, sirva para que el ser humano pueda alcanzar sus fines. 

Por lo tanto, lo que hay que averiguar, es si este Estado, el que tenemos o el que vamos a tener, está en disposición de cumplir con sus fines; ayudar al ser humano a cumplir con sus fines. 

Y, si llevamos este planteamiento a nuestro alrededor, la verdad, nos llegará la desolación; nuestro estado no resuelve los problemas de educación (lo que tenemos es más bien un desconcierto que un acierto), tampoco resuelve los problemas de sanidad (actualmente se ha parado un proceso de privatización y, parece, parte de la cúpula de sanidad puede terminar imputada), nada diremos de asegurar un trabajo y una vivienda digna, el tema de la religión, etc. Pero es que si nos planteamos un Estado Federal, o Independiente, tampoco se resuelven los problemas. Y para mí, el Estado Independiente, aun añade un problema más; independiente, ¿de qué? ¿Acaso no se está en el Mundo?

Por lo tanto; Estado Autonómico, Estado Federal, Estados Independientes, no son el verdadero problema a resolver, sino que el verdadero problema a resolver es hacer la política necesaria para que el ser humano pueda ser Feliz en este Mundo, que al fin y al cabo, es la verdadera finalidad por la que el ser humano habita el Mundo.  

Así pues, desde nuestro despacho MAAT ABOGADOS&ASOCIADOS, en nuestro quehacer profesional, le damos un valor ético y profesional para que el cliente se siente seguro y respaldado, ya que conocemos nuestra profesión y sabemos a qué hemos venido a hacer.